Convenciones sin tráfico de influencias bajo la pandemia

WSAV Ahora

WASHINGTON (AP) — No habrá manos que estrechar, cheques que repartir ni formas de traficar influencias.

Las convenciones en las que se nomina un candidato a la presidencia son siempre un evento importantísimo para los cabilderos y sus clientes, que gastan fortunas organizando recepciones, conciertos, fiestas y encuentros después de las fiestas.

La coronación de Joe Biden como candidato demócrata, sin embargo, se hace en forma digital y todo ese ritual en el que participan cabilderos, agentes, donantes y funcionarios que tratan de acomodarse para los próximos cuatro años quedó en la nada.

No habrá oportunidades de conocer gente y hacer contactos que pueden rendir dividendos cuando finalmente se formulen las políticas en Washington.

¿Qué les queda a los cabilderos?

“Para decirlo en pocas palabras, nada. Literalmente. No he recibido una sola invitación. Y mi firma, ni nadie que yo sepa, planea hacer nada”, comentó Steve Elmendorf, veterano cabildero demócrata que ha asistido a nueve convenciones. “Toda la gente que conozco está encerrada en su casa viendo un show televisivo de dos horas todas las noches”.

La convención nacional demócrata fue presentada como un evento de lujo a las firmas de cabilderos y a los patrocinadores que representan y que normalmente financian estas actividades, “perfectas para entretenerse y con fines de promoción”, según materiales promocionales.

Cuanto más grande la donación, más beneficios y mejor ubicación para la publicidad.

Si paga 1,5 millones de dólares, por ejemplo, una persona recibe entradas preferenciales a los eventos de la convención, la oportunidad de asistir a mesas redondas de negocios y foros políticos, las mejores habitaciones en los hoteles y acceso a las suites de la convención.

En su lugar, lo único que hay es presentaciones remotas por video de Biden, su compañera de fórmula Kamala Harris y otras luminarias del partido durante transmisiones nocturnas de dos horas que concluirán con la aceptación de la nominación por parte de Biden el jueves.

Los cabilderos de ambos partidos dicen que las actividades que se suceden durante estos encuentros cada cuatro años tienen una injusta mala fama.

“Les decíamos la fiesta de los 200 millones de dólares”, expresó Barry Bennet, cabildero de Washington que trabajó en la campaña de Trump en el 2016. “Todo el mundo usa estos eventos para hablar con la gente. A veces solo ves a estas personas cada cuatro años, todos reunidos en la misma sala… Todo esto se perdió este año”.

Si bien reconoce que algunos activistas y organizaciones políticas pueden cortejar donantes y tratar de conseguir apoyo para sus causas, dijo que “General Motors no está aquí tratando de ganar adeptos”.

Hay quienes piensan que las convenciones virtuales son mucho mejores.

“Las convenciones se transformaron en actividades para cabilderos”, dijo Craig Holman, de la organización Public Citizen que promueve un buen gobierno y quien es un cabildero registrado. “Compran acceso a los funcionarios, organizan fiestas y extravagantes eventos de recaudación de fondos, ofrecen bebidas y la pasan bien con legisladores y funcionarios, con el fin de ganar influencia”.

El Comité Nacional Demócrata recaudó al menos 10,3 millones de dólares en contribuciones para la convención desde el 2019, la mayoría aportada por ejecutivos o comités de acción política vinculados con empresarios y sindicatos, según documentos oficiales. Mucho menos que los 35 millones de dólares que recaudó el Comité Nacional Republicano.

Los demócratas tienen una relación medio conflictiva con el aparato de cabilderos. Bajo el gobierno de Barack Obama se restringieron sus aportes, aunque aflojaron un poco las restricciones en el 2015, luego de que Hillary Clinton lanzó su campaña por la presidencia.

Tampoco faltan los que no ven con buenos ojos el cambio.

Brent Welder, partidario de Bernie Sanders que integra la comisión de reglas del Comité Nacional Demócrata, dice que encontró mucha resistencia cuando propuso prohibir la presencia de cabilderos en ese comité.

“Estuve en muchas convenciones. Hay mucho tráfico de influencias a partir de grandes fiestas, con las que tratan de influenciar a los líderes de los dos partidos”, expresó Welder, un abogado de Kansas City. “El que no pueda darse eso este año es positivo”.

Más de uno se preguntan si las convenciones del futuro serán más pequeñas y baratas.

“Las convenciones van a cambiar para siempre”, pronosticó el exgogbernador de Virginia Terry McAuliffe. “Van a girar mucho más en torno a las redes sociales y a eventos en todo el país. Esa es la fórmula para el futuro”.

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