A los 95 años, Jimmy Carter sigue atrayendo fieles a iglesia

WSAV Ahora

Jimmy Carter dicta una clase sobre la Biblia en la Iglesia Bautista de Maranatha en Plains, Georgia, el 3 de noviembredel 2019. A los 95 años, el expresidente de EEUU atrae grandes multitudes a sus prédicas dominicales en una pequeña iglesia de su ciudad. (AP Photo/John Amis)

PLAINS, Georgia, EE.UU. (AP) — Los peregrinos llegan temprano y desde todos lados. Se congregan al amanecer en un pequeño bosque de nogales junto a una iglesia rural. Vienen, según dicen, para recibir una dosis de decencia y devoción a partir de una lección sobre la Biblia.

La lección la imparte el 39no presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter.

Casi cuatro décadas después de dejar la presidencia y a pesar de algunos problemas de salud, Carter, de 95 años, sigue impartiendo clases dos veces por mes en la Iglesia Bautista de Maranatha, en su pequeña ciudad de Plains, en el sudeste de Georgia. Su mensaje gira siempre en torno a Jesús, no a sí mismo.

La iglesia tiene apenas una treintena de miembros, pero a sus clases asisten a veces 450 personas. Unas 200 llenan el santuario, de paredes verdes y vitrales, y los demás siguen el sermón a través de pantallas, desde salas aledañas.

Es prácticamente imposible hacer a un lado la política cuando se trata de un expresidente. Algunos vienen porque son demócratas que votaron por él cuando fue elegido en 1976 y que se sienten frustrados con el tono que han adoptado el presidente Donald Trump y los republicanos.

Pero Trump ocupa la presidencia desde el 2017 y Carter ha estado atrayendo multitudes por años. Quienes asistieron a su más reciente clase el 3 de noviembre dijeron que querían estar en presencia de alguien que parece buena persona, humilde y piadoso a pesar de haber sido un líder mundial.

“Es un ejemplo tanto de servicio público como de fe”, dijo Doug Kluth, quien manejó más de 3.800 kilómetros (2.400 millas) con su esposa para ver a Carter en persona. La pareja vive en Columbus, Nebraska.

John y Sarah Dryer subieron a sus cuatro hijas, de dos a 12 años, en su Honda PIlot para cubrir 1.350 kilómetros (850 millas) desde Chicago.

“Para ver a un hombre que estuvo en la cima del mundo y que opta por pasar sus últimos años llevando al mundo a un plano superior es un ejemplo para mi familia y para mí”, dijo John Dyer en una carta que le escribió al pastor de la iglesia y que compartió con la Associated Press.

Carter fue objeto de burlas por su fe en 1976, cuando dijo en una entrevista con la revista Playboy que había cometido adulterio en su corazón porque había deseado a otras mujeres. Fue un comentario que reflejaba las palabras de Jesús en el Sermón de la Montaña, pero muchos lo vieron como algo provinciano, que no cayó bien.

Hoy por hoy, en que el presidente actual tiene dos divorcios, dice groserías en público y en una ocasión afirmó que jamás le había pedido perdón a Dios, la actitud de Carter hacia la vida, con Rosalynn, con quien lleva casado 73 años, es particularmente atractiva para mucha gente.

Dicen que admiran los esfuerzos de Carter por erradicar las enfermedades y observar elecciones en todo el mundo; el tiempo que ha pasado ayudando a construir viviendas como voluntario de la organización Habitat for Humanity, y su auspicio de programas alimenticios y de cuidados médicos en zonas rurales de su ciudad. A mucha gente la conmovió la foto de un Carter lleno de magullones, pero sonriente, haciendo su trabajo como voluntario después de sufrir una caída y golpearse la cabeza en octubre.

Es así que acuden en masa a Plains cada vez que la iglesia anuncia en las redes sociales que Carter planea dar una clase.

Fray y Susan Carter, de Russellville, Alabama, durmieron en su auto una noche en el estacionamiento de la iglesia para poder acomodarse en la primera fila en la primera disertación de Carter después de caerse y romperse la pelvis en octubre.

Hasta el año pasado Carter pasaba los 45 minutos del sermón de pie, pero ahora usa una silla eléctrica frente al santuario como concesión a su edad. Produce la sonrisa de siempre cuando se levanta para sentarse en la silla desde donde hablará en un pequeño estrado. Una cruz hecha por el mismo Carter, a quien le gusta trabajar en madera, adorna la zona del coro. También talló los platos de madera donde se hacen las ofrendas, los cuales tienen sus iniciales en la parte de abajo.

En su sermón de este día Carter habló de la vida después de la muerte. Terminó como siempre lo hace, desafiando a la gente a que haga algo bueno por alguien durante el mes siguiente.

“Eso es lo que hará que Estados Unidos vuelva a ser mejor. Te hará a ti una mejor persona. Y un mejor cristiano”, dijo Carter.

Entre los visitantes de ese día hubo venezolanos y ecuatorianos. Es muy raro que no haya nadie de otro país en sus clases, según Tony Lowden, el pastor de Carter.

La iglesia surgió de una división cuando otra iglesia se negó a aceptar a negros en 1977.

“La iglesia es un crisol para las personas que buscan una fe, algo en lo que puedan creer”, dijo Lowden.

A Carter le diagnosticaron un cáncer en el 2015 y este año sufrió tres caídas. Por ello, no se sabe cuánto tiempo más podrá seguir dando sus clases.

Sabrina Fretwell, de 46 años, dice que no recuerda nada de la presidencia de Carter, pero cuenta que sus padres se pasaban horas hablándole de él cuando era niña.

“Recuerdo la sensación de calidez cuando escuchaba sus conversaciones, sin ser lo suficientemente grande como para entender de lo que hablaban, pero consciente de que era importante para ellos y que admiraban lo que (Carter) hacía”.


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